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Santa Cruz, Bolivia | 24 Ago 2020

Un crucifijo delató el crimen que planificó el exteniente de la Policía, Adán Boris Mina



Un crucifijo fue el objeto que delató el crimen perfecto que había planificado el exteniente de la Policía, Adán Boris Mina. Le quitó la vida a la joven Betsabé Mara, en Quillacollo, Cochabamba.

Eran las 15:00 del pasado 11 de agosto cuando Mina habría citado a Mara en su vivienda, la joven revisó el celular de su expareja mientras éste entró al baño, en él encontró conversaciones sentimentales con otra mujer, lo que ocasionó una discusión entre ambos. En su primera declaración, Mina indicó que Mara se disparó por accidente con su arma reglamentario, posteriormente se conoció que no fue así.

Tras cometer el crimen, envolvió el cuerpo con sábanas y frazadas, y lo cargó en el maletero de su vehículo. Salió rumbo a una estación de servicio, donde cargó gasolina y compró otros litros en un galón. Se dirigió hasta la zona de la Maica y en medio de la oscuridad, bajó el cuerpo y le prendió fuego.

Mina retornó a su vivienda durante la madrugada del 12 de agosto, durmió y durante la mañana se trasladó hasta su fuente laboral como si nada hubiera pasado. La familia lo encontró de servicio y preguntó por Betsabé, a lo que él les indicó que se encontraba en su vivienda y que la llevaría a casa en las próximas horas.

Tras conocer que se lo buscaba por la desaparición de Betsabé decidió darse a la fuga y llegó hasta el municipio de Montero, en Santa Cruz, donde buscaba dinero para poder salir del país rumbo a Brasil.

Un cuerpo calcinado fue encontrado en la zona de la Maica el 18 de agosto, con el crucifijo entre los restos, pero fue este lunes cuando el IDIF confirmó que se trataba del cuerpo de Betsabé Mara.